Los problemas son las sombras de las que nunca podremos huir, tal vez es el alma perdida que negamos ser.
Te perdono porque a todos nos gusta jugar con fuego, pero a nadie le gusta quemarse.
Los problemas son las sombras de las que nunca podremos huir, tal vez es el alma perdida que negamos ser.
Te perdono porque a todos nos gusta jugar con fuego, pero a nadie le gusta quemarse.
Incluso cuando mi mente se encuentra muy ocupada, siempre encuentra un espacio para pensarte.
Solo quiero a alguien que me haga mimos y me diga que no soy tan caótica como pienso